“El año que termina estuvo lleno de bendiciones y grandes retos en el caminar que el Señor nos ha puesto.
Nos preparamos para celebrar la venida de El Salvador, nacido pobre entre los pobres. Realidad que no se modifica, sino que se acrecienta, haciendo más grande la distancia entre los que acaparan la riqueza y los que cada día se sumergen en esta desigualdad social con todas las consecuencias que conlleva
…
La Navidad nos impulsa a desear que sus sufrimientos sean motor para nosotros que, en congruencia con la Palabra de Dios, accionemos para mejorar la vida de los más necesitados hasta lograr en la tierra la realización del Salvífico Plan de Dios
“.
Mons. Samuel Ruiz García (+), Navidad 2010
